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HIPERTENSIÓN ARTERIAL
La Hipertensión Arterial es una enfermedad que
en general no produce molestias, y dura toda la vida, pero si no es tratada
puede producir en el futuro daños en nuestro organismo.
Esta enfermedad está relacionada con la Presión
Arterial, la cual está presente siempre que late o palpita nuestro corazón
y bombea sangre a nuestras arterias creando presión en ellas. Esta presión
(presión arterial) hace que la sangre circule por todo el organismo.
Si usted es una persona sana, sus arterias son
fuertes y elásticas. Normalmente, su corazón late de 60 a 80 veces por
minuto. Con cada latido, envía sangre a sus arterias, lo que hace que
la presión se eleve en ellas. Por otra parte su presión baja cuando su
corazón descansa entre latidos.
Así entonces, la presión arterial se compone de:
- Presión Sistólica (o presión alta),
representa la presión con la cual la sangre pasa por el cuerpo durante
la contracción del corazón.
- Presión Diastólica (o presión
baja), determina la presión sanguínea durante la relajación del
corazón.
¿Por qué puede dar está enfermedad?
Las causas varian desde herencia familiar y factores
de riesgo como por ejemplo: constitución física, sobrepeso y obesidad,
tabaquismo, sedentarismo, colesterol alto, estrés, etc.
La enfermedad afecta con valores de presión arterial
sobre 140/90 mmhg. Así ocurre que se van dañando lenta y progresivamente
los ojos, riñones, corazón y cerebro. Aumenta el riesgo de formar coágulos
en la sangre, que finalmente producen infartos cardíacos y cerebrales.
La Presión Arterial más delicada
Todos los organismos no son iguales, por lo tanto
la reacción ante un alza de presión no es siempre predecible, además algunos
organismos con pequeñas o grandes alzas pueden verse afectados. Sin embargo,
está comprobado que cuando la presión arterial alcanza valores de 200/120
mmhg ( independiente un valor de otro), en la mayoría de las personas
ocurren infartos cardíacos, accidentes vasculares y cerebrales.
Cuidar nuestro cuerpo
La mejor forma de evitar los daños a nuestro organismo
es siguiendo el tratamiento de hipertensión arterial, donde el objetivo
es mantener la presión bajo 140/90 mmhg con la siguiente ayuda:
- Disminuir el estrés.
- Dejar de fumar.
- Reducir la ingesta de alcohol.
- Bajar de peso (peso adecuado
a la estatura).
- Hacer ejercicio.
- Consumir alimentación sana
( bajo en sal y grasas).
Si con estas medidas no se logra disminuir las
cifras de presión arterial, se indica medicación antihipertensiva mediante
evaluación médica.
Para el caso de la alimentación sana, ello no significa
hacer régimen, sino simplemente aprender a comer. Y entre lo que tenemos
que acostumbrarnos a comer son:
- Muchos frutos, verduras
y legumbres.
- Productos lácteos ( semidescremados
o descremados).
- Productos integrales.
- No comer carnes rojas a
diario (sólo una vez por semana), y aumentar el consumo de pescados,
pollo y pavo.
- Consumir pocas grasas (
cuidado con las grasas ocultas en embutidos, quesos, etc.)
- Pocos azúcares y dulces.
- Disminuir el consumo de
sal.
Sobre la sal...
Una persona sana, debe consumir 6 gramos de sal
diariamente. Si es hipertenso el consumo es hasta 2 gramos al día. Para
ello todos los alimentos se cocinan sin sal y antes de servir agregar
1 gramo durante el almuerzo y 1 en la cena.
Recomendaciones para disminuir la sal :
Cocinar todos los alimentos sin sal. Eliminar
el salero de la mesa. Preferir los condimentos naturales (perejiil, cilantro,
ajo, limones, cebollines, etc.) Leer la etiqueta de los alimentos y evitar
los que contengan: glutamato monosódico,
nitrato de sodio y fosfato de sodio.
Haciendo ejercicios
Las personas que no hacen ejercicio físico asumen
el doble de riesgo en comparación con las personas activas. Con la falta
de movimiento el organismo está menos preparado para adaptarse a un esfuerzo
repentino.
Por lo tanto, el ejercicio físico tiene muchos
beneficios, como por ejemplo:
- Mejora y aumenta la función
del corazón.
- Retrasa el envejecimiento
prematuro.
- Disminuye la presión sanguínea.
- Combate el exceso de peso.
- Disminuye las grasas de
la sangre. Aumenta la efectividad del colesterol protector (HDL).
El ejercicio practicado regularmente, no necesariamente
debe ser un deporte. Aunque es considerado el ideal, también existen ejercicios
que sirven y son eficaces, como por ejemplo: salir a caminar o jardinear.
Puede caminar una hora diaria, distribuidos en
media hora en la mañana y media hora en la tarde, en forma regular y mantenida.
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